Tengo la percepción de que no es muy normal que las modelos sonrían, sobre todo en los desfiles. A lo mejor es porque cuando sonríen o se ríen abiertamente cobra más protagonismo su cara que los vestidos y eso es algo que una industria que vende no puede permitirse…
Todo lo contrario ocurrió en el desfile de Tom Ford de primavera/verano 2011 que esta semana han colgado en su Web (bueno, un resumencillo de tres minutos!) y cuya consigna debió de ser el buenrollismo y la despreocupación. Todo el mundo parece feliz, sonriente y satisfecho con la vida.
Supongo que ahí reside una de las claves más importantes del éxito de Ford, ¿no?Al fin y al cabo, si dinero llama dinero, felicidad y éxito pueden llamar a ídem. Puras matemáticas!
[Reflexiones de viernes...]
PD: las fotografías son tan malas porque son pantallazos. El método este de Ford de encritar su trabajo me ha obligado a este método!!!
















