Louboutin, para la próxima temporada otoño/invierno vuelve a probar con dos cosas que le han dado resultado en el pasado: recurrir a la metáfora del arte para explicar su maestría haciendo zapatos y utilizar al fotógrafo Peter Lippmann para fotografiarlo.
En esta ocasión, la firma de zapatos reinterpreta algunos de los cuadros más famosos del arte de Occidente a través de sus zapatos y del objetivo de Lippmann. Sin embargo, y sin menospreciar la virtuosa técnica tanto de los estilistas como del fotógrafo, esta campaña me parece que nace un poco manida, sin vida. Me da la impresión de haber visto ya mil veces esta idea que transmiten las fotografías en otras campañas de la firma, en editoriales de revistas de moda, en otras campañas de otras marcas…
El arte es un medio recurrente en el mundo de la moda, nunca lo suficientemente explotado. Pero, a estas alturas de la película, me gustaría por parte de las marcas un poco más que un ejercicio visualmente sorpresivo/familiar -por muy bello que sea el resultado final- para justificar una colección cuyo hilo argumental es difícil de descubrir.




























