Aunque mis amigos sombrereros me han dicho que vaya descubrimiento que he hecho (“¡Noticias frescas!” me dijo uno justo ayer), la verdad es que quería compartir con vosotros el buen hacer de Noel Stewart, discípulo y heredero natural de Stephen Jones, por si estabáis tan despistados como yo.
No sé si os pasó como a mí en la pasada boda del príncipe de Inglaterra con Kate Middlenton que echastéis de menos cierta imaginación, cierta extravagancia aristocrática (más allá de las hijas de Sarah Ferguson, claro) con el tema de los tocados. Todos eran comedidos, correctos, pero ninguno tenía el concepto lúdico diocechesco que me gusta que tengan los sombreros.
He encontrado en la red (bendito Internet!) un sombrerero que me ha parecido diferente, divertido, fresco. Sus propuestas arriesgan con nuevos materiales y formas y se acercan más a un cuadro o una escultura que a sombreros para bodas burguesas.
Si tienes un rato y te gustan los sombreros, échale un vistazo a la página Web de Noel Stewart, quien ya ha seducido a diseñadores como Rouland Mouret, Óscar de la Renta, Marios Schwabb, Erdem o Hussein Chalayan, entre otros.






































